Este martes se estrenó TGL, la nueva liga de golf por equipos con participación de varias de las máximas figuras del PGA Tour. Este es nuestro análisis.
Este martes 7 de enero de 2025 se disputó, por primera vez, un partido de TGL, Tomorrow’s Golf League, la liga de golf que armaron entre Tiger Woods y Rory McIlroy y en la que seis equipos competirán semana a semana, por un título que se entregará a finales de marzo, previo al inicio de los grandes torneos y momento en el que se determinará, realmente, si esta nueva idea es interesante o no lo resulta tanto.
El partido inicial, disputado entre los equipos New York Golf Club y The Bay Golf Club, capitaneados por Rickie Fowler y Ludvig Aberg, respectivamente, motivó de manera sorprendente al público estadounidense, acostumbrado a espectáculos de este tipo en los que el show, más que el propio deporte, motivan a la multitud a asistir para pasar una noche de lunes o martes, tal como sucede en muchos casos con el basquetbol o el fútbol americano.
El resultado, al final, no parece tan significativo como la innovación, pues ver a jugadores de ese nivel pegando en un simulador, con una multitud gritando a su alrededor y con tecnología de punta para tener un ‘green’ que se mueve, un ‘tee’ de salida y unas superficies de pasto real para pegar los golpes desde el ‘fairway’ o el ‘rough’, lo son todo en este caso, teniendo en cuenta la gran apuesta comercial que se está haciendo y los cambios en un deporte que, según varios medios, ha perdido fanáticos debido a las largas jornadas de cada ronda y la “falta de emoción”.

Así luce el SoFi Center (Foto de Brennan Asplen/TGL/TGL Golf via Getty Images)
Sin embargo, de manera personal, nos resulta complicado adecuarnos a ese formato de juego que, pasada la hora de competencia resulta un poco monótono y que, más allá del diseño de los hoyos, las variaciones y lo que significa ver a las grandes figuras competir en formatos emocionantes como el golpe y golpe o el ‘match play’, no tiene ese toque que, a nuestro parecer, le da al deporte estar al aire libre, en un campo de real.
Al final, esta, como otras tantas apuestas, determinarán su éxito a través de los números, los nuevos aficionados que se puedan sumar al deporte o se apasionen con la disciplina a través de este nuevo estilo de juego y lo que signifique para los patrocinadores apoyar una competencia que cuenta con nombres suficientes para sustentar la idea, pero que sigue un poco ‘coja’, pese a que para las nuevas generaciones pueda ser el verdadero y nuevo camino que deba tomar el golf.
Y a ustedes, ¿qué les pareció?

