Talento y expectativas. Ansiedad y locura. Oportunidad y emoción. Triunfos. Sueños. Familia y amigos. Una patria, una historia. Todo dentro de una botella.

¿Quién se atrevería a abrirla?

Habría que hacerlo de a poco. Con responsabilidad y trabajo. Con cordura, pero con ilusión. Con templanza y humildad, pero con determinación. Una formula casi infalible para el éxito, pero difícil de encontrar. Escaza.

Mas en nuestra región, en donde se sueña demasiado anhelando los triunfos en un deporte en donde mas bien se debe estar preparado para perder. Para manejar la frustración. Para convivir casi armónicamente con los miedos. Para aceptar con el quedar corto por una. Un putt. Un birdie más que nunca llegó.

En fin. Oportunidad grande, pero consigo, una responsabilidad histórica para quien decidiera abrirla. Fassi fue la primer Maria que coqueteó con hacerlo, allá por 2019. La medió abrió, pero se quedó corta en un duelo legendario. La gente la sigue recordando.

¿Quien tomaría la estafeta? Se preguntaban -incluyéndome yo- todos en la región.

Fierro? Temelo? Anacona, Olivares? ¿Quien?

La respuesta fue Marin.

El ANWA propone un reto solo para quien esté realmente preparada. No solo el talento es suficiente, sino que quien llega con una chance al día final, debe transitar los miedos y ansiedad con una madurez absurda. ¿Quién sino el posible fracaso para sacar el carácter real de estas jugadoras?

Ahora que soy padre, le encuentro similitud. Nadie te prepara para saber cómo hacerte cargo de un hijo. Igualmente, nadie ni nada te prepara para llegar a Augusta National un sábado y ganar donde lo hizo Tiger y Seve. El Pato y Rory.

Los triunfos, las derrotas y los resultados recientes, se antojaban suficientes para creer que una chica de 1.52mts, mitad mexicana y mitad colombiana, haría historia.

¿Sería capaz esta chica de Cali de ser la primera latina en ganar el ANWA?

La lógica decía que sí, pero la lógica en golf no existe. Al menos existe poco, se esconde. Es caprichosa.

“Majo” mandó un primer gran mensaje de estar preparada para afrontar este reto en Augusta, ganando otro campeonato: el WALA. Lo hizo de manera dramática. Con miedo y tensión, pero lo logró el pasado noviembre, quitándose un gran peso de encima.

Campeona individual del campeonato de la NCAA. Campeona de casi todo, pero no del que mas deseaba. Presionada, llegó en 2025 como una de las favoritas. Falló el corte.

¿Por qué sería distinto esta semana?

Porque lo estaba disfrutando. Porque creía en ella. Por su proceso. Por sentirse lista para lo que fuera. Por prepararse, por creer. Por rodearse de un equipo capaz y por hacerse cargo de sus decisiones. Por errar donde había que errar. Por tener suerte (como en el 12). Por atreverse (como en el 13). Por sonreír. Por inspirar.

Majo finalmente se atrevió a abrir con delicadeza, una botella que no había sido abierta en Latinoamérica.

Llegó el primer triunfo latino acá, y se debe festejar. Dimensionar. Se debe guardar para contarle a cada niña que cualquier sueño se puede cumplir.

¿Y ahora que sigue, Majo?

Imagino que tomar de esta botella todo lo bueno y aprender. Y luego ir a por otras. Porque el golf propone retos todos los días. Un día lo tienes y al otro te sientes perdida. Normal. Será bueno tener este recuerdo para esos momentos duros. ¡Será bueno recordar como gritaban “arriba Colombia!” en el green del hoyo 18 de Augusta National. Esto es tuyo y de nadie más. Nadie te lo regaló.

Podrá pasar si quieren, mucho tiempo sin otro triunfo latino en Augusta National. Ojala me equivoque. Ojala no pase tanto tiempo. Ojala vengan muchos mas. Y ojalá estemos acá para contarlo y disfrutar.

Por ahora, brindo por Maria Jose Marin.

La genia de 1.52mts que se atrevió a abrir una botella reservada para pocas. Para las especiales. Para las que no se ponen límites. Para las que trabajan. Para las que se atreven.

Ejemplo y emoción por lo que viene, aunque ya el camino recorrido ha valido la pena.

Sobre todo, por hacerlo en familia. Por Colombia, por Latinoamérica.

Leave a Reply