Uno de los campos públicos insignia de Bogotá, está en manos del IDRD, que en su intención de manejarlo y operarlo, lo está dejando perder.
Luego de varios años de disputas judiciales por el predio del que hoy se conoce como Club Popular de Golf La Florida, en un debate sobre los contratos de arrendamiento, la gestión y todo lo que sucedía con el campo de nueve hoyos ubicado al occidente de Bogotá, hace unas semanas el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), tomó la decisión de tomar posesión del terreno y desalojar a trabajadores y personal que trabajaba en el club.
La decisión, que tomó por sorpresa a las personas que hasta ese momento se encargaban del campo, también sorprendió a los usuarios habituales de ese espacio, quienes hoy sienten la ausencia de un lugar en el que pasaban sus fines de semana y las mañanas disfrutando de una buena ronda de golf.
Sin embargo, más allá del aspecto legal que rodea todo esto, en el que estamos seguros de que el ente distrital tiene los argumentos y las herramientas necesarias para ejecutar las labores que ha realizado, lo preocupante en este punto es el detrimento patrimonial que recae sobre el campo, pues desde que el Instituto Distrital tomó posesión del lugar el mantenimiento ha sido nulo y esto se evidencia en sectores clave como los greens y los bunkers, entre muchos otros.
Teniendo esto en cuenta, los empleados del Club han intentado evidenciar esto, pues el trabajo que requiere mantener un campo en buenas condiciones es bastante arduo y para ejecutarlo se necesita, como mínimo, tener al personal experto, algo que la entidad gubernamental parece no tener.
Y mientras se resuelve todo el “entramado” legal, el campo se va perdiendo. En esa línea, la preocupación de los golfistas es alta y, eso nos llevó también a pedir explicaciones del IDRD, que, de momento, no hemos encontrado.
Por nuestro lado hemos podido saber que hay negociaciones entre el Instituto y la Federación Colombiana de Golf para que sea la entidad que rige el golf en el país la que administre el espacio, sin embargo, dichos costos son bastante altos y la Federación no estaría en capacidad de asumirlos, hecho que actualmente retrasa un poco las negociaciones, más allá de que día a día se busquen alternativas para dar una solución pronta a esta disputa.
A la espera de una respuesta oficial y mientras se resuelve todo entre Federación, IDRD y lo que se conformó como club, lo más importante de nuestra parte es que el campo no se pierda, que quienes tienen un empleo gracias a este deporte lo puedan mantener y que, ojalá, la solución sea definitiva en un espacio clave para el golf bogotano y del país, pues son pocos los lugares donde se fomenta el golf público a nivel nacional y sería triste perder otro de ellos.
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