Tiger, ochenta veces Tiger

Fueron 1875 días esperando ese momento que, el domingo 23 de septiembre de 2018, por fin llegó. Tiger, esa figura emblemática del golf mundial, ese que mueve multitudes y que casi todos conocen, sepan o no del deporte, volvió a levantar un título después de poco más de cinco años, de cinco muy difíciles años.

Problemas físicos que parecían incurables y cada vez dificultaban más su regreso, cuestiones personales que lo alejaban de ese pedestal en el que estuvo durante varios años y del que, para muchos, nunca se bajó y, adicional a eso, una cantidad de expertos que no le veían futuro a un “Tigre” ya retirado, o que jamás volvería a levantar las manos.

Pero como buen peleador, Tiger no se dio por vencido y la primera batalla que ganó fue la de volver a las canchas, acallando así cientos de especulaciones, mostrando que su salud andaba mucho mejor y que, de a pocos, cumpliendo ese proceso que le exigían este deporte y su cuerpo, podría llegar a lo más alto.

Por eso se tomó los tiempos necesarios, contemplando, esta vez, que no había que incurrir en errores respecto al calendario, se mostró un poco más cercano que antes, dando muestras de que no sólo se trataba de un cambio físico, en su swing o en la técnica de su impacto a la pelota y, de esa forma, aunque nunca hubiera dejado de ser un ídolo, llegó hasta el final de la temporada para otra vez conseguir un título.

Los cambios en su equipo y las múltiples dudas que se le veían en el comienzo, fueron transformándose en seguridades y el último ajuste, ese que tanto tardó en hacer, resultó ser clave para la anhelada victoria. Se trataba de su putter, con el que no se sentía cómodo, ese que cuando jugaba parecía ser de otra persona, pero que al final, terminó manejando como lo hacía desde el inicio, evitando cambiarlo y consiguiendo con él su victoria número 80 en el PGA Tour.

Y de esa forma vino la alegría de quienes aman y quienes conocen algo de golf, porque ver a un ídolo caer siempre será triste, pero cuando los ídolos se levantan, siempre hay que festejar. Tiger jamás dejará de ser grande para el golf y no lo hubiera dejado de ser así no hubiera vuelto a ganar ningún torneo o se hubiera retirado, pero la muestra de coraje, lucha y valor que tuvo durante este año es una prueba más de su grandeza y si muchos dudaban de él, tal vez es porque no saben lo que esos gigantes del deporte son capaces de hacer, porque es en ese momento en el que más en el fondo se encuentran, que iluminan su disciplina con magia y se muestran más vigentes que una gran mayoría de las nuevas figuras.

¡Gigante, Tiger!

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